Supongo que hice que Nat Sparrow me odiara. ¿O tal vez lo descubrió por sí mismo?
Hace algún tiempo, cuando me derramé por primera vez sobre él, fuimos gelatinosos y cálidos, aunque en la endurecida oscuridad de aquella noche, y desde aquella posición, debería haberme preocupado.
En el trabajo, en cambio, me sentía más bien segura de que hacía lo mejor que podía ante cualquier desafío que exigiera “mi trato personal”.
Mi colega, Alma, se había hecho casi una espiral, con un brazo sobre el vientre y el otro detrás en la cadera mientras se giraba para decir:
—¡Llegó Amanda!
¡Yo soy Amanda!
Luego dijo:
—¡Al menos ella aporta en algo!
—¿Te parece? —dijo Nat—. ¡No me hables! —dijo, cuando intenté hacerlo—. ¡Estás loca!
Un hombre con una boina inglesa, igualmente enojado, nos interrumpió a los gritos:
—¿Está aquí el gerente del banco o no está? ¡Solo respóndanme!
Salí del banco tan pronto como pude.
Me encontré detrás de un mastín que, pese a estar amarrado, permanecía quieto en su lugar.
Yo también me detuve, y el perro se volvió para mirarme, tanto rato que me hizo sentir amenazada; luego se giró y avanzó alegremente junto a su amo.
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Por la mañana, el vestíbulo del banco estaba lleno de una multitud de personas que yo no conocía, entre ellas una mujer que se había puesto el bastón contra la espalda como si fuera un rascador.
Ninguna de ellas me siguió cuando me dirigí hacia el ascensor.
Trabajo en el departamento de préstamos a plazos donde tengo que tratar a la gente con tacto y cordialidad. Tengo que hacer un plan, presentar un plan, organizar y controlar.
Eso sí, tenía que haber estado rota. Me recuperé y fue entonces cuando me puse a conversar, en voz baja, con Nat.
—Lo único que necesito saber…
A medida que mi ristra de palabras se hacía más larga, él se enojaba más, pero ni con eso pude reconocer lo que le estaba ocurriendo en las comisuras de los ojos.
Siguió un período de problemas crónicos, durante el cual estuve efectivamente aislada.
Si te digo la verdad, esa no es la razón por la que dejé de tratar de ver a Nat Sparrow. No sé por qué, por lo visto, si, en otras palabras, el punto es saberlo con precisión y exactitud. ![]()
El duodécimo libro de ficción de Diane Williams, I Liked Rex, se publicará en la serie Classics de New York Review of Books en el otoño de 2026. Sus ficciones aparecen en las ediciones actuales de Granta y McSweeney’s. Es la fundadora y editora de NOON.
Juana Silva Puerta es traductora y gestora artística, nacida en Bogotá, Colombia. A lo largo de su carrera, se ha comprometido a promover la empatía y el pensamiento crítico a través de la literatura y las artes, trabajando en la intersección entre la comunicación y la cultura para impulsar el cambio social. Fuera de su vida profesional, Juana disfruta de pasar tiempo con su familia, bailar y explorar la naturaleza.
